La "relación" entre Silvia y ella iba desembocando en algo más profundo, las confesiones de sentimientos iban más allá, y más perdida se encontraba ella. Su cabeza no se podía concentrar en nada, actuaba casi automáticamente, sin ser consciente de lo que hacía, sobre todo en lo laboral. Su compañera de trabajo la notaba rara, pero ella esquivaba cualquier comentario, simplemente decía que no le pasaba nada, pero no era así.
-Silvia: sabes?... contigo me he abierto infinitamente mucho más que con ninguna, es como si hablar contigo me sirviera también de terapia a mis neuras.
Es como si hablara en voz alta conmigo misma, pero sabiendo que estás al otro lado, escuchándome, y entendiéndome como ninguna otra.
-Silvia: no se dónde escuché que tener una amiga es como hablar en voz alta, sin temor al reproche. Y tú te has convertido en mi amiga.
-ella: no se que decir, me siento muy halagada. -Dijo sin sorprenderse mucho del comentario porque ella se sentía así ante Silvia.
-Silvia: no digas nada, yo nunca te reprochare nada, como sé que tú tampoco lo harás.
-ella: nunca, no tengo motivos para reprocharte algo.
-Silvia: y contigo me siento así, nunca me sentiré sucia a tu lado.
Ella sabía de la vida tan dura que tuvo Silvia porque le habló largo y tendido sobre ella y ese comentario no le pilló por sorpresa, la entendía a la perfección. En alguna ocasión Silvia se había sentido así, como ya le había comentado, y ella no le hubiera gustado por nada del mundo estar en su lugar.
-ella: de todas maneras no tendrías por qué sentirte sucia, porque no lo eres. Yo nunca te sentí así. -Le contestó rápidamente.
-Silvia: lo se, lo se. Por eso me gusta hablar contigo, estar contigo. Porque me siento tranquila y feliz. Y se también que nunca te pediría algo de lo que te sintieras obligada, aunque sea pesada e insistente, pero eso va con mi forma de ser, de mujer terca y obstinada.
Alguna vez Silvia le había pedido cosas que para ella eran difíciles de cumplir y dárselas y por eso se sentía muy frustrada. Otro motivo para que no estuviera segura de lo que realmente quería, lo que sentía. Pensaba a todas horas si sería capaz de dar el paso y dejarse llevar...
-ella: no me siento obligada. Todos somos algo tercos, y más cuando queremos algo. Pero sabes que esa faceta no la controlo.
-Silvia: sí, pero me gusta dar empujoncitos, jaja. Es un defecto mío. -Le dijo en tono burlesco que ella tomó con una sonrisa.
-ella: bueno, bueno, eso se puede permitir,jaja. -Le contestó con una risa nerviosa.
-ella: aaay Silvia, me has cautivado!!!! -Prosiguió diciendo y sin pensarlo dos veces, porque si hubiera sido así no se hubiera atrevido a decírselo. Aunque eso no quitó que se ruborizara....
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Hace 2 meses



1 Latidos&Respiraciones:
Ay! k bonito...
... ver como una amistad surbe... y sube... jooo, yo tambien quiero que me pase ami eso!
En fin... me voy a soñar, que no dormir!.
Bss!!
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